Rubén Blanes y `La mujer del capitán´

Empezamos una nueva Cadena de Talentos en el mundo de los libros y, esta vez, lo hacemos de la mano de Rubén Blanes Mora y su libro `La mujer del capitán´.

Una novela corta donde “dos grandes familias intentan desesperadamente seguir manteniendo su poder” ¿Qué puedes decirnos de esto? ¿A qué tipo de poder nos enfrentamos?

Las novelas cortas siempre me han gustado y tengo cierta debilidad por ellas porque me apasiona cuando un texto te mueve desde la primera hasta la última página y no sobra ni una sola coma. Escribir es básicamente saber cómo contar una buena historia en el menor tiempo posible. Hay autores que necesitan setecientas páginas, otros, unos pocos capítulos. Sin embargo, “La mujer del capitán”, la escribí de tirón sin pararme a pensar qué extensión tendría; midiendo exclusivamente el ritmo de las palabras e intuyendo que el final aparecía por sorpresa. Cuando tuve un primer borrador observé que se trataba de una nouvelle  con ciertas deficiencias e hice lo que pude por corregirlas; no quería que fuese ni un cuento largo ni una novela fallida. Me armé de paciencia y planteé la coyuntura familiar, por otro lado, siempre apasionante, como el motor que movería la trama principal del texto. En cuanto a la idea del “poder” que planteas, todos intentamos mantener nuestras cuotas de libertad a costa prácticamente de cualquier cosa. La familia, en muchos casos, se interpone entre las aspiraciones que tenemos y la realidad, y marca el destino de nuestras decisiones aunque no seamos conscientes. Creo que merece la pena detenerse y pensar que somos en buena medida lo que hemos heredado de nuestro contexto más cercano.

Tengo entendido que, aunque aún no han visto la luz, has escrito relatos breves y cuentos, influenciado por la literatura de Raymond Carver o James Salter, ¿es así?, ¿qué tienen estos autores que no tienen otros?

Sí, tengo un buen puñado de cuentos que considero experimentos fallidos. Para mí es la forma más perfecta de hacer literatura y jamás dejaré de reescribirlos. Por lo tanto, no creo que vean la luz. Aunque sería fantástico publicar una colección de cuentos en el futuro, por ahora, me parece un salto imposible de realizar.

En cuanto a la cuentística de James Salter o Raymond Carver, y otros tantos autores a los que adoro, ejemplifican la limpieza de estilo y la pulcritud en el lenguaje que tanto persigo. Leo sus cuentos con un lápiz bien afilado para intentar comprender la arquitectura de sus relatos aunque siempre vencen. Es imposible subrayarlo todo y luego intentar copiar solo lo que te interesa. Te conviertes, en realidad, en un escritor que utiliza herramientas que no le son propias. Es fundamental encontrar tu voz o tu estilo. Por eso, tanto Salter como Carver son un ejemplo que tengo cuando escribo.

En realidad, más que querer saber quién es Rubén Blanes, me gustaría centrarme en qué escribe… ¿crítica, reivindicación, crea mundos nuevos?

La literatura es una forma más de creatividad. Las palabras lo son todo. Las adoro. Intentó utilizarlas como un escultor utiliza un cincel o un fotógrafo su cámara. Nuestro trabajo es poner una palabra seguida de otra, y, si es posible, construir párrafos que sean lo suficientemente ricos en detalles para sumergirte y no salir hasta que el escritor te lo diga. No creo que haya crítica ni reivindicación en mis textos de forma explícita. En todo caso, cierta melancolía por una sociedad que, a mi parecer, infravalora la cultura creyendo que es el producto de unos pocos. Escribir es un ejercicio solitario que, sin embargo, demanda la colaboración de muchos. En realidad, los que somos inquietos, culturalmente hablando, nunca estamos solos aunque seamos minoría. Yo creo que sí ganaremos la batalla, pero no será fácil.

¿Qué te lleva a escribir `La Mujer del capitán´? ¿Qué quieres contarnos a través de esta novela?

Un arrebato tras muchos años de lectura indisciplinada. Escribir me ordena la mente y me permite ver con claridad lo que quiero. Es una necesidad, sin duda. Por lo tanto, `La mujer del capitán´, a su manera, es una novela que representa quién era yo en ese tiempo. Se trata de un texto que tiene mucho aroma mediterráneo porque había leído a un autor que admiro profundamente: Lawrence Durrell. Su capacidad para evocar espacios abiertos, playas infinitas y amores imposibles despertó algo en mí que ya no he podido controlar desde entonces. Podemos describir la novela como un intento por narrar las vicisitudes de una pareja que acaba de conocerse y deciden tomar decisiones que no son las más adecuadas aunque ellos no son conscientes ni quieren serlo. Confían en su instinto y eso tiene un precio, como todos sabemos si hemos experimentado en la vida fracasos o éxitos. Es un texto donde los personajes crecen y desaparecen. Hay mucha evocación y bastante tristeza ya que es imprescindible, a mi parecer, para entender la razón por la cual es necesaria la escritura.

¿Dónde podemos encontrarla?

Está disponible en las plataformas online habituales y en la web de la editorial (Ediciones Labnar). Además, si estás por Alicante o vives en la ciudad, puedes encontrar copias tanto en la librería Pynchon & Co. como en Ochenta Mundos; dos espacios, por cierto, repletos de sorpresas con un trato humano inmejorable.

¿Algún consejo a la gente que quiere lanzarse a publicar y no sabe por dónde empezar?

El mejor consejo que me han dado es no dar ningún consejo como si se tratara de una receta mágica. Si tienes intención de escribir más te vale que te armes de paciencia y tengas preparado un buen sillón porque lo vas a necesitar. Cada día tienes que escribir un poco, y si no lees como un verdadero amante de los libros, construyendo paso a paso tu propia biblioteca, es mejor que no lo intentes porque duele mucho cuando pasas bastantes horas frente al teclado y no obtienes resultados satisfactorios. Para mí, la lectura lo es todo. Cuando tengo problemas con mis textos; leo una página en voz alta de algunos de mis libros de cabecera y recuperó sensaciones. Cuando estoy en el trabajo y tengo la cabeza cargada de cosas; leo un rato y me despejó. Me atrevo a afirmar que somos, como escritores en ciernes, lo que leemos. Sin leer, y es una obviedad, pero no debemos olvidarlo, es imposible escribir una sola línea que valga la pena.

Y, por último, ¿a quién nos recomiendas para seguir con esta cadena de talentos?

Podría citar a cientos de escritores, poetas o incluso fotógrafos a los que admiró y sigo de cerca. Como está iniciativa  me parece acertadísima, al dar a conocer autores que estamos bregando con los inicios de una posible carrera literaria, con todas las dificultades que ello conlleva, me gustaría reivindicar autores de mi editorial, no solo porque son escritores muy sólidos, con una obra bien meditada, sino porque poseen la perseverancia que se necesita para sobrevivir en este arduo mundo. Sin duda alguna, le lanzaría un par de preguntas a J.P. Naranjo y Carlos Gaspar Delgado; dos narradores que escriben sin tapujos sobre asuntos importantes y con mucha calidad literaria.