Mi extraño viaje: Capítulo 1

He llegado a la absurda conclusión de que debo estar soñando. Lo extraño, es que me siento más despierto que nunca.
He despertado aquí, en mitad de una carretera que desconozco. Junto a unas casas con tejas y jardines por los que salen plataneras verdes. Hay basura por todos lados, eso me hace pensar que sigo en el planeta Tierra.

No he podido decidir si estoy en un lugar pobre o en un lugar rico, la gente parece feliz, sobre todo cuando me acerco a ellos e intento hablarles. Todos se ríen y me toman por un loco. Las casas se ven bien, no es una ciudad masificada, la naturaleza tiene espacio para todo, el verde es el color predominante.

Los bares están llenos en esta avenida.

Esta tienda ha llamado poderosamente mi atención, el color amarillo parece haberse concentrado aquí, y el género, aunque colorido, parece bastante reducido. Más curiosa es su localización, esta tienda parece uno de esos hierbajos que hay por toda la ciudad y nadie se atreve a arrancar.

La dependienta de la tienda ha salido, y me ha regalado una camiseta amarilla. Me he visto obligado a ponérmela, y ahora ese color se viene conmigo.

Sin duda es una ciudad turística, y el baño parece la actividad por excelencia.

Muchas flechas me indican que me dirija hacia la izquierda, voy a obedecer a este sin sentido.

A la izquierda solo había un callejón sin salida.

La avenida es interminable, estos trabajadores me han ofrecido agua y se han reído de mí un buen rato. Parece que mi camiseta amarilla les causa risa y rechazo al mismo tiempo.


Caminar durante tanto tiempo me ha despejado un poco la mente. Ya sé a dónde voy, estoy buscando esa playa prometida por las tiendas de bañadores y flotadores. También sé que estoy en Tailandia, o eso dicen las banderas.

Quizás en la playa encuentre a alguien que hable mi idioma y no considere que estoy loco. Algún turista de países exóticos debería ayudarme, si ayudar es un verbo aprobado en sus almas viajeras.

Este tipo de venta ambulante en carretera representa un idioma universal, con un mensaje muy claro.

“Estás abandonando la ciudad imbécil»

Este podría ser un buen momento para volver atrás. Pero algo me empuja a seguir esta carretera, quizás sea la paz que se respira. Una paz infinita, como el camino que se abre justo delante de mí.

Sí, este es el punto de reconocer que estoy en un grave problema.
Los patrones se repiten en cada carretera.
No voy a encontrar la playa que buscaba.
Voy a robar esa bici custodiada por un pollo.

Con mi camiseta amarilla y mi bici robada .estoy siguiendo una nueva carretera interminable. Probablemente muera hoy y me convierta en un dios, creo que aquí me están construyendo un altar.

Tampoco considero que haya avanzado tanto como para que todo parezca tan diferente. Si estas casas han acabado con la naturaleza yo también puedo hacerlo, para algo soy un dios.

En esta nueva ciudad nadie vende bañadores, la playa está lejos. Los colores van naciendo en los edificios.

Extrañas figuras ahora me acompañan, han salido todas de esta tienda como si fuese una cabalgata. Por más que pedaleo no consigo quitármelas de encima. Creo que son los fantasmas de los que se han perdido como yo en este laberinto.

Este precioso cartel, es el único que he podido leer en todo mi viaje. Guardaré un gran recuerdo de él hasta que muera, pues la muerte es lo único que puede sacarme de este lugar.

No puedo pasar. Hasta aquí ha llegado mi viaje.

Mi final es un puente, construido para unir destinos, pero en este caso construido para destruirme.

Esos guardias, quieren detenerme, hablan entre ellos. Voy a saltar. Voy a beberme ese río, me voy a sumergir hasta el fondo y viviré de nuevo.

Llevadme flores amarillas a mi altar.

FIN

Toni

Comparto el talento de los demás, no sé si por no tener el mío propio, no sé si por considerar que el talento es lo que menos se valora en la sociedad actual.