Javier Kessler presenta: ‘El golpe’


“Fue como un golpe. Se acabó la etapa universitaria y, lo que antes era cómo vivir en un verano perpetuo, pasó a ser desorientación por tomar unas decisiones de las cuales no era, ni remotamente, consciente de sus consecuencias.
Nadie te prepara para esto. Quizás nadie quiera hacerlo. Desde que naces vives en una burbuja de protección,aislamiento de problemas, toma de decisiones, gastos, responsabilidades, negociaciones sobre temas banales, etc…en la que otros deciden por ti.”

Así empieza la primera novela de Javier Kessler, un economista que se embarcó en la creación de un libro casi sin darse cuenta, y no solo eso, ha tenido el valor de autopublicarlo y ya está pensando en nuevos proyectos literarios.

-¿El libro es una experiencia personal?¿De dónde nace la necesidad de escribirlo?

Es un libro sobre una experiencia generacional. Luis es un crisol de personas. El protagonista es capaz de lo peor y de lo mejor, sintetiza a toda una generación, la mía, que se supone que es la mejor preparada de la historia. ¿Pero preparada para qué? ¿Para seguir órdenes? ¿Para cuestionar lo que hay? ¿Es posible cambiar lo que hay? ¿Sería recomendable hacerlo?

La necesidad de escribirlo no sé de dónde salió, supongo que como cualquier obra artística. Yo soy economista de formación, pero un ávido lector de literatura y filosofía. Empecé a escribir un diario por las noches por dar rienda suelta a mi creatividad y vi un patrón sobre cómo me sentía y me pregunté si más gente padecería lo mismo. Escuchando profundamente y entre líneas lo que la gente te comenta en cualquier conversación espontánea me di cuenta de que si, tras varios años después de salir al mercado laboral la vida no era tan colorida como nos la imaginábamos en las aulas universitarias. Ser consciente de ese golpe de realidad me impulsó y me animé a narrar una tragicomedia sobre un protagonista que se hiciera adulto en mitad de la crisis económica.

-¿Es tu primera obra?¿Cómo surge la idea de publicarlo y cómo ha sido el proceso?

Era la primera vez que escribía más de cinco páginas en mi vida. Nunca antes pensé que escribiría una novela. Leer leo mucho y veo mucho cine. Siempre me ha interesado saber cómo hacen para estructurar una historia, el guión, el climax, etc. Escribir es como un parto, como digo en la novela muchas veces; hay que ir dando empujón tras empujón, en alguno no sale nada, pero al final pares algo tras mucho sufrimiento y sacrificio. La escritura de la novela se distendió durante todo un año, con épocas más fructíferas que otras, claro. Compaginar un trabajo de ocho horas y la escritura es auto tortura, debes tener claro el objetivo y las renuncias que vas a tener que acometer. Una vez terminada, tras mandar emails a muchas editoriales y no tener respuesta, tenía claro que la novela tenía que salir,porque creo que tiene cosas importanes que decir y me puse a investigar el sistema de Amazon. Corregí faltas, le puse formato novela, le añadí una portada y me convertí en autor autopublicado.

Ni que decir tiene que ya estoy inmerso en más: una novela y un libro de microrelatos y relatos cortos. Es como si le hubiera perdido el respeto a la escritura y me haya dado cuenta de que soy capaz de hacerlo.

-‘El golpe’ trata de una generación perdida, ¿Pero qué puede encontrar esa generación en tu libro?

Los lectores de mi generación encontrarán un poco de comfort. No están solos en esto. Todos nos sentimos perdidos en esta sucesión de días que fingimos vivir. Mucho esfuerzo y poca recompensa. Muchas ilusiones y promesas que luego se zarandean a la mínima turbulencia. Mi generación lo tiene crudo: hemos incubado un futuro soleado y cuando hemos salido al parque se puso a llover. No nos hemos criado en la teoría del esfuerzo-recompensa que sí funcionó con la generación de mis padres, si no en la de los derechos ya adquiridos y, por lo tanto, dados por hecho. La clase media va a adelgazar debido a la globalización, los españoles siempre fuimos de mercados regulados, y no todos van a saber llevar ese desclasamiento. Esto forzará una confusión de ideas y de prodigiosos escapismos vitales, como menciono en la novela.

Hay mucho humor soterrado y explícito. Muchas reflexiones sobre la sociedad y nosotros mismos. Muchas descripciones de hechos y eventos los cuales damos por hecho sin un mínimo de razonamiento. Tenía claro que no podía aburrir aunque no podía omitir la carga de profundidad que el tema me obligaba a mostrar. No lo escondo, es una novela nihilista, va sobre navegar cuando te has perdido y no sabes a qué puerto llegar. No te va a mostrar el camino hacia uno, sólo te va a hacer más llevadera la travesía ya que podrás ver a otros naúfragos por el horizonte. Te hará pensar, te hará reír y te hará cabrear.


Toni

Comparto el talento de los demás, no sé si por no tener el mío propio, no sé si por considerar que el talento es lo que menos se valora en la sociedad actual.